Guía completa para mantener tus bouquets frescos y hermosos durante más tiempo.
Cambia el agua cada dos días para mantener las flores frescas y vibrantes. Usa agua a temperatura ambiente.
Corta los tallos en diagonal cada vez que cambies el agua. Esto permite una mejor absorción de agua.
Mantén las flores alejadas del calor directo, radiadores, y luz solar intensa. La temperatura ideal es entre 18-22°C.
Quita las hojas que queden bajo el agua para prevenir bacterias que acorten la vida de tus flores.
Evita lugares con corrientes de aire fuertes o cerca de frutas maduras que producen etileno.
Usa el sobre de nutrientes que viene con tu bouquet. Si no tienes, una cucharadita de azúcar ayuda.
Retira inmediatamente el envoltorio y coloca las flores en agua fresca. Si han viajado, corta los tallos 2-3 cm en diagonal.
Limpia bien el jarrón con agua caliente y jabón. Llénalo con agua fresca a temperatura ambiente, aproximadamente dos tercios del jarrón.
Con tijeras limpias y afiladas, corta cada tallo en diagonal bajo agua corriente. Esto evita que entre aire a los tallos.
Retira todas las hojas que quedarán sumergidas en el agua. Las hojas en el agua se descomponen y crean bacterias.
Coloca tu bouquet en un lugar con luz natural indirecta, lejos de calor directo y corrientes de aire. Idealmente, en una habitación fresca.
Cada dos días: cambia el agua, corta los tallos nuevamente, limpia el jarrón y retira cualquier flor que empiece a marchitarse.
Rosas: Retira las hojas exteriores si están marchitas. Sumerge completamente en agua tibia por 30 minutos si llegan marchitas.
Tulipanes: Crecen hacia la luz, rota el jarrón cada día para mantener la forma.
Peonías: Cuando los capullos están cerrados, sumérgelos en agua tibia para abrirlos.
Agua turbia: Cambia inmediatamente el agua y limpia el jarrón.
Tallos blandos: Corta más arriba del tallo y cambia el agua.
Hojas amarillas: Retíralas inmediatamente para evitar que afecten al resto.